The loop

The loop

Midsummer night, Almuñécar.
A bride in white flowing silk
Dancing on the sea
To the cicadas’ chorus.
I looked up, smiled,
As if unearthing the greatest secret.
Then I wondered
What the world of atoms is like.
A star winked.

One day,
Walking towards Plaza de Trinidad.
Boys, girls, hand in hand,
Eyes elsewhere.
What were they looking for
Having all they needed?

I recalled a flight from Granada:
Antiquity was shrinking to roads, cars, lights,
Then to a dot.
Desire and temptation,
As if never there.

Every ten minutes, the crowd turned.
Each span stretched to years.
Each time I opened the door,
New colour; moods changed.

Lightning struck.
Where was I?
No longer at the bar.
The atomic cosmos,
Realm of little parts,
Yet vast, infinite.
Is it my lonely heart
In the shape of a continent?
The brain talks familiar, too.
I am an observer,
Though a molecule.

Trees, ants, bacteria,
Elephants and leeches, too,

Molecules with faces.
Nations and tribes:
parts of one body.
This time,
Not metaphorically.

Different eras, different themes.
Depending when one opens the gate.
One day, cancer, pain.
One nation, a disobedient bowel,
Full of gas; so arrogant,
Yet ending in relief.
Another time, harmonious cells,
Leaves dancing with the waves.

I stretched to the sky,
Which shrieked into atoms.
Moon: a hint.
Two parallel mirrors,
Bent at the edges,
Forming a large ball.
I in the middle,
A bird without a nest,
Where should I look?

Then the good old whys,
Best friends of inquisitive minds:
Why the fuss?
Why pain?
Why questions?

Until I smelled Luis Cañas
And spotted a rare wren
Through chinaberry leaves.
Time for a flamenco, unbound.

Last word
Before the curtain drops:
Don’t be proud or dismissive.
You hold the universe.
So do I.

You are the universe.
So am I.

When you go,
Everything goes.
But not I.

Rymos
Granada, España
05/08/2026

 

El bucle

Noche de San Juan, Almuñécar.
Una novia de seda blanca bailó sobre el mar
al coro de los grillos.
Levanté la vista, sonreí,
como desenterrando el secreto más grande,
y entonces me pregunté cómo sería el mundo de los átomos.
Una estrella guiñó.

Un día, caminando hacia la Plaza de la Trinidad,
chicos y chicas, cogidos de la mano, la mirada en otra parte.
¿Qué buscaban,
si ya tenían todo lo que necesitaban?

Recordé un vuelo desde Granada:
la antigüedad se encogía a carreteras, coches, luces,
luego a un punto.
El deseo y la tentación,
como si nunca hubieran estado allí.

Cada diez minutos, la multitud giraba.
Cada lapso se alargaba hasta los años.
Cada vez que abría la puerta,
nuevos colores, nuevos estados de ánimo.

Cayó un relámpago.
¿Dónde estaba?
Ya no en el bar.
El cosmos atómico,
reino de partes minúsculas,
pero vasto, infinito.
¿Es mi corazón solitario
en forma de continente?
El cerebro también habla con familiaridad.
Soy un observador,
aunque sea una molécula.
Árboles, hormigas, bacterias,
elefantes y sanguijuelas también
moléculas con rostro.
Naciones y tribus:
partes de un solo cuerpo.
Esta vez,
no en sentido metafórico.

Diferentes épocas, diferentes temas.
Depende de cuándo se abre la puerta.
Un día, cáncer, dolor.
Una nación, un intestino desobediente,
Lleno de gas; tan arrogante,
Que acaba en alivio.
Otro tiempo, células armoniosas,
Hojas bailando con las olas.

Me estiré hacia el cielo,
que chilló hasta hacerse átomos.
Luna: un leve rastro.
Dos espejos paralelos,
doblados en los bordes,
formando una gran esfera.
Yo en el medio,
pájaro sin nido,
¿hacia dónde mirar?

Entonces los buenos y viejos porqués,
amigos de las mentes inquietas:
¿por qué tanto alboroto?
¿Por qué el dolor?
¿Por qué las preguntas?

Hasta que olí a Luis Cañas
y divisé un chochín raro
entre las hojas del cinamomo.
Hora de un flamenco, sin ataduras.

Última palabra
antes de que caiga el telón:
no seas orgulloso ni desdeñoso.
Tú sostienes el universo.
Yo también.
Tú eres el universo.
Yo también.
Cuando tú te vayas,
todo se irá.
Pero yo no.

Rymos
Granada, España
05/08/2026

 


 

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