Sonata for Three Voices
Part I: The Walk Through the Ecological Path
Yet this year, the ritual of dusting the monastery of light within me started a week early. During a long walk through the different chambers and halls of my self-constructed sanctuary, alone with my thoughts, I realised something new about myself, arriving at a monumental question: Why on earth am I here?
Though not in fairyland, I was walking through a marsh full of muddy puddles, where footprints stand until the sun casts them into eternity, making my question feel even more profound. Rabbits and stray grasshoppers jumped around, and the sound of crickets stirred a nostalgia for summer in the middle of autumn. Crossing a rugged field toward Playa Cristal, I passed an isolated white house facing the water. It was a fantastic, secluded place. I found myself wondering: What kind of people own a place like this?
Part II: A Chat to My Unborn Child
Part III: The Forever Rebellious Warrior
On the third day, sitting on my balcony with the white house in the background, I realised that though the sword may be sheathed, a true warrior never retires.
Though primal joys have always been the main driving force of society, which is sad but true, humanity is about something higher: growth, and the capacity to change and be changed.
Like everyone else, I hold the key to Carmen, or to the United Kingdom or the United States of Hell, yet I have chosen my own camino of growth.
The alternative path is overcrowded, swarmed by the cameras and spotlights of social media; it seems almost impossible for people to leave behind the superficial snapshots of joy used to build a profile status. That other path reminds me of Pinocchio and the ever-open circus; abandoning all that fun certainly seems like madness, unless you have read the story yourself and already know how that kind of life ends.
Do you think it has never occurred to me to use all the aids of superficial media to build up a portfolio and gather followers? If my aim is not evil, perhaps it could be justified, much like the many educational channels trying to make a better world. Though Asha forbade me that hypocrisy, because if I use those tools, I can never criticise them again, I can also see that their impact is utterly diluted by endless repetition, like a single drop of rose extract in a sea.
I would rather be an unknown busker playing on El Puente Romano, turning the head of a passing runner for just a heartbeat, making him smile for a moment before he carries on, than a famous violinist on a shiny stage playing to an audience where a single spritz of their perfume costs enough to feed an entire starving village, yet who cannot tell an E-flat from an elephant, all while shouting “bravo” louder than anyone else. So yes, I chose that path, and yes, I know what I am not, and what I do not want to be.
Of course, walking this solitary road in a crowded world gets to you sometimes, and it feels daunting. Even if I must pave my path pebble by pebble, I carry on, since I know that when I arrive at my Carmen and find my own rhythm, I will never stop dancing to my own flamenco. I know exactly why I am here: because I chose to be, and what I want to be is yet to be revealed.
Rymos
12/10/2026
Playa Honda
Murcia, España


Sonata para tres voces
Parte I: El paseo por el sendero ecológico
Un cumpleaños siempre es un engorro para mí, nunca algo que espere con ganas. Me burlo de la ocasión, pero ella me mira a la cara, susurrando: Oye viejo, te he hecho un año más mayor. No vivo de una ocasión a otra, así que no estoy seguro de si es la gravedad de las estrellas o la voz del cielo lo que me hace mirar atrás, reflexionar y preguntarme, cuando mis ojos normalmente miran hacia adelante.
Sin embargo, este año, el ritual de limpiar el polvo del monasterio de luz dentro de mí comenzó una semana antes. Durante una larga caminata por las diferentes cámaras y salones de mi santuario autoconstruido, a solas con mis pensamientos, me di cuenta de algo nuevo sobre mí, llegando a una pregunta monumental: ¿Por qué demonios estoy aquí?
Aunque no en el país de las hadas, caminaba por una marisma llena de charcos de barro, donde las huellas permanecen hasta que el sol las funde en la eternidad, lo que hizo que mi pregunta fuera aún más profunda. Conejos y saltamontes dispersos saltaban a mi alrededor, y el sonido de los grillos despertaba una nostalgia de verano en pleno otoño. Cruzando un campo accidentado hacia Playa Cristal, pasé por una casa blanca aislada frente al agua. Era un lugar fantástico y apartado. Me descubrí preguntándome: ¿Qué clase de gente posee un lugar como este?
Entonces me dio el golpe: gente normal. Gente que tomó el camino normal. Gente que yo podría haber sido.
Si me hubiera quedado en mi trayectoria original, fácilmente podría ser el dueño de una de esas casas. Pero elegí no hacerlo. A mis veintitantos años, tenía un negocio, ganaba dinero y estaba en una relación estable. Lo dejé todo atrás por algo que, en aquel entonces, aún no sabía nombrar. No digo que me hubiera convertido en un magnate o construido un imperio empresarial; nunca lo sabré. Sigo sin saber exactamente qué estaba buscando, pero sé con certeza que no se trataba de poseer una casa junto a la playa, acumular riqueza o establecerme con una esposa e hijos. Ahora, solo necesito encontrar el silencio para crear el espacio para que llegue la respuesta. Puede que la encuentre o puede que no. Pero al menos sé que estar justo aquí fue enteramente mi propia elección.
10/10/2026
Parte II: Una charla con mi hijo no nacido
Al día siguiente llegó una caminata de cuatro horas desde Playa Honda hasta Cabo de Palos, pasando por el faro y de vuelta. En el camino, observé a la gente relajándose en la playa. Algunos parecían completamente libres, disfrutando puramente; otros eran bastante reservados.
Los niños, sin embargo, eran los que mejor se lo pasaban. ¿Por qué? Porque son niños. Poseen una imaginación inmensa, mientras que a los adultos la madurez les ha limitado la mente, una frontera que llamamos realidad. Los niños pueden pensar libremente. Pueden construir un castillo en la arena y creer verdaderamente que es real, o que algún día serán sus dueños.
Durante esta caminata, la pregunta volvió a mí con total claridad: ¿Por qué estoy aquí?
Pensando en mi pregunta de ayer, me di cuenta de que si tuviera un hijo, esta es la respuesta que le daría:
Soy una criatura pequeña entre muchas. No voy a cambiar la historia. Nadie lo hace realmente. La gente suele utilizar mal la expresión “cambiar la historia”. La historia es simplemente la crónica del pasado; cualquier cosa que ocurra pasa a formar parte de ella. Quienes asumen que están cambiando la historia, ya sea adquiriendo más dinero, persiguiendo más logros o incluso infligiendo un dolor devastador y violencia sobre otros seres humanos, se equivocan. Lamentablemente, siempre habrá alguien más que supere sus cifras. No estoy menospreciando los logros como un perdedor resentido. Al contrario, admiro los logros como una forma de expandir nuestras limitaciones humanas. Pero a decir verdad, si tu objetivo es solo convertirte en una estadística, existe un libro llamado el Libro Guinness de los Récords, e incluso ese se actualiza cada año.
He vivido la mitad de mi vida, tal vez incluso más. Durante el resto de ella, simplemente voy a seguir el juego. Me comprometo a no hacer daño a nadie, a no aprovecharme de nadie y a no dejar que nadie se aproveche de mí. Y si alguien lo hace, lo cual es muy probable, dada la cantidad de gente astuta que hay ahí fuera, no sufriré por ello. Simplemente no somos iguales.
Después de que los juegos de la fama, la riqueza y la aventura perdieran su brillo, descubrí que las alegrías de la vida son bastante simples. Es casi triste que sean tan simples, pero es verdad. Aunque a algunos todavía les gusta convertir los placeres primarios, incluso salvajes, en algo más extravagante y excitante, como si la verdadera naturaleza del instinto básico pudiera actualizarse, es una ilusión. Persiguen una orgía en lugar del sexo, un baile de máscaras en lugar de socializar con amigos, un menú de diez platos en lugar de buena comida, o una fastuosa propuesta pública con un diamante fuertemente hipotecado bajo la ilusión del amor. Anhelan el poder de las grandes luces y los escenarios elevados que nacen del dinero o de la manipulación. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por cambiar la fachada, las alegrías básicas siguen siendo nada más que sexo, comida, amigos, poder y amor.
Para algunos, incluyéndome a mí mismo, el arte y el significado más profundo de la intelectualidad, la espiritualidad y la autenticidad son lo que realmente cuenta. Para mí, la vida contiene el aliento por un momento en la ópera, admirando la combinación de creatividad e intelectualidad con un nivel más profundo de emoción, todo en uno. Me encanta ver hasta dónde se pueden llevar los límites humanos, aunque a veces me irrite un público insensato.
Así que, mi querido hijo no nacido, la respuesta es esta: independientemente de los pilares de tu alegría, simplemente disfruta de la vida con lo que tengas a mano. No pierdas el tiempo esperando un futuro que no ha nacido, aunque intenta siempre crear y presentar una mejor versión de ti mismo.
El paso de los años me ha robado la ilusión de los sueños, pero, sorprendentemente, me siento conforme. Parece que la naturaleza ha domado mi espíritu rugiente. He estado buscando respuestas por muchas vías: el arte, la espiritualidad, la filosofía, el universo, la luz y Dios. A pesar de haber encontrado muchas respuestas apasionantes en diferentes momentos, estoy a punto de envainar mi espada y dejar de luchar. Somos humanos, dotados de muchos dones. Todavía espero descubrir el mío propio y único, aunque si no llega a revelarse, puedo decir con tranquilidad: he hecho todo lo que he podido.
11/10/2026
Parte III: El Guerrero Rebelde Para Siempre
Al tercer día, sentado en mi balcón con la casa blanca al fondo, me di cuenta de que, aunque la espada esté envainada, un verdadero guerrero nunca se retira.
Aunque las alegrías primarias siempre han sido la principal fuerza motriz de la sociedad, lo cual es triste pero cierto, la humanidad trata de algo más elevado: el crecimiento, y la capacidad de cambiar y de ser cambiado.
Como todos los demás, sostengo la llave de Carmen, o del Reino Unido o de los Estados Unidos del Infierno, pero he elegido mi propio camino de crecimiento.
El camino alternativo está abarrotado, invadido por las cámaras y los focos de las redes sociales; parece casi imposible que la gente deje atrás las instantáneas superficiales de alegría usadas para construir un estado de perfil. Ese otro camino me recuerda a Pinocho y al circo siempre abierto; abandonar toda esa diversión ciertamente parece una locura, a menos que hayas leído la historia y ya sepas cómo termina ese tipo de vida.
¿Crees que nunca se me ha ocurrido usar todas las ayudas de los medios superficiales para construir un portafolio y reunir seguidores? Si mi objetivo no es malvado, quizás podría justificarse, como muchos canales educativos que intentan hacer un mundo mejor. Aunque Asha me prohibió esa hipocresía, porque si uso esas herramientas, nunca podré criticarlas de nuevo, también puedo ver que su impacto queda completamente diluido por la repetición sin fin, como una sola gota de extracto de rosa en el mar.
Preferiría ser un músico callejero desconocido tocando en el Puente Romano, girando la cabeza de un corredor que pasa por un solo latido, haciéndole sonreír por un momento antes de que siga su camino, que un violinista famoso en un escenario brillante tocando para un público cuyo único chorrito de perfume cuesta lo suficiente para alimentar a un pueblo entero que se muere de hambre, y que sin embargo no distingue un mi bemol de un elefante, todo mientras grita “bravo” más fuerte que nadie. Así que sí, elegí ese camino, y sí, sé lo que no soy y lo que no quiero ser.
Claro que caminar por este sendero solitario en un mundo abarrotado a veces te afecta, y se siente abrumador. Aunque tenga que pavimentar mi camino piedra a piedra, sigo adelante, porque sé que cuando llegue a mi Carmen y encuentre mi propio ritmo, nunca dejaré de bailar mi propio flamenco. Sé exactamente por qué estoy aquí: porque elegí estarlo, y lo que quiero ser aún está por revelarse.
Rymos
12/10/2026
Playa Honda
Murcia, España

